Ciudadanía, poder y política: en torno a los nuevos movimientos ciudadanos del siglo xxi

Publicado en por Manuel Luis Rodríguez

implantación de la globalización y el derrumbe de las ideologías en los ultimos decenios del siglo xx, introdujo mutaciones profundas en los sistemas políticos y en las democracias modernas. Los lazos de la convivencia democrática se relajaron, las dictaduras militares campearon por el mundo durante casi veinte años (1970-1990) y el quiebre institucional trajo consigo una pérdida de la fe de los ciudadanos en la democracia.

 

Con el cambio de siglo, las transiciones democráticas superaron las dictaduras anteriores pero no han sido eficaces a la hora de cerrar las profundas brechas sociales y económicas ni han eliminado las inequidades del capitalismo neoliberal

 

Las nuevas democracias han mantenido los viejos problemas socioeconómicos y entonces los ciudadanos reclaman un nuevo lugar en el sistema político.

 

¿Porqué surgen los movimientos ciudadanos en este inicio del nuevo siglo?  ¿Qué nos están diciendo los ciudadanos cuando se organizan y se ponen en movimiento, precisamente en una época caracterizada por el individualismo, por la despolitización de las conciencias, el desgaste de la política, por la relativización de las ideologías, por el desprestigio de los partidos y por el egoismo insoportable del "arreglatelas como puedas"? 

 

La respuesta a esta pregunta nos remite a la cuestión de la representación política, pero sobre todo nos interpela con el surgimiento de las nuevas formas de ciudadanía que reflejan a su vez la crisis de la representación, en las democracias contemporáneas.


Esta crisis de la representación y el surgimiento de nuevas formas de ciudadanía, no es un fenómeno circunscrito a America Latina, sino que resulta una tendencia global que afecta de una u otra manera a todas las democracias representativas.


CUANDO LAS DEMOCRACIAS REPRESENTATIVAS NO NOS REPRESENTAN...


La crisis de las democracias representativas es un tópico académico que ha surgido y ha sido estudiado en la segunda mitad del siglo xx, resultante del deterioro de la legitimidad democrática, del incremento de la corrupción asociada a las prácticas políticas y de la percepción ciudadana que la clase política representa menos el interés general que determinados intereses privados. 


El concepto esencial que articula una democracia representativa, es la idea que la ciudadanía no puede gobernar por sí misma y por lo tanto debe delegar su poder en manos de algunos representantes, quienes actúan en el poder y ejercen el poder transitoriamente (por un período determinado y bajo un conjunto de atribuciones pre-establecidas) sobre la base de un mandato que les ha sido otorgado por los ciudadanos.


Es el clásico mandato del representante que les ha sido conferido por  los ciudadanos-electores.


Pero ¿qué sucede cuando los ciudadanos, cansados de promesas, de declaraciones verbales, de anuncios incumplidos, se ponen en movimiento ellos mismos y exigen respuestas y soluciones?  ¿Qué sucede cuando los mismos mandantes (o sea, los ciudadanos) consideran y perciben que sus mandatarios no los están representando? 

Asistimos a una crisis de la representación tradicional: en las democracias modernas, efectivamente, los ciudadanos votan y elijen en procesos electorales formales a sus autoridades locales y parlamentarias, pero al fin de cuentas, sienten y perciben que esa representación es insuficiente y que sus representantes no los representan completamente en sus aspiraciones e intereses.   Se produce en consecuencia, una brecha real y virtual entre la representación política y la solución real de los problemas de la ciudadanía.

Posiblemente estamos asistiendo al momento final de la llamada  "democracia del cheque en blanco" que los ciudadanos entregaban a los políticos para que gobiernen y los representen.  Ese "cheque en blanco" era ese voto que cada 3 ó 4 ó 5 años los ciudadanos depositaban en una urna, y después se olvidaban de quienes habían elegido.  Ahora los ciudadanos no están dispuestos -o están cada vez menos dispuestos- a entregar ese cheque en blanco a los políticos para que los gobiernen o los representen, y por eso se vuelven cada vez más exigentes y críticos. 


No es solamente que la representación política ha sido capturada por la clase política y gobernante: se trata que esa clase política pone en juego su poder para representar los intereses de grupos, corporaciones, empresas y sectores minoritarios de la sociedad y en general tienden a descuidar la representación del interés general y el bien común, que les compete esencialmente.   Los representantes elegidos, con mucha frecuencia, terminan expresando en el poder o poniendo el poder al servicio de intereses minoritarios y sectoriales.


CUANDO LA CIUDADANÍA SE PONE EN MOVIMIENTO...


Los nuevos movimientos ciudadanos asumen entonces la representación que los políticos son incapaces de realizar.  Los nuevos movimientos ciudadanos hacen la política ciudadana que los políticos tradicionales han dejado de realizar.

Estas son las nuevas formas de hacer política y esta es la nueva manera de expresarse de la ciudadanía. 

Las nuevas formas de ciudadanía surgen precisamente de estas democracias incompletas donde la política ha sido secuestrada por los políticos, y se ha pretendido dejar a los ciudadanos al margen de las decisiones que les conciernen. La crisis de la representación política, implica al mismo tiempo un poderoso llamado a la participación, a una participación protagónica en la que los ciudadanos toman parte no solo del diagnóstico, sino también de las decisiones; en la que los ciudadanos no solo son consultados e informados, sino también son implicados directamente en todo el proceso de toma de decisiones y en la evaluación de los resultados.

Bajo la lógica de los nuevos movimientos ciudadanos todos los problemas públicos son de interés de toda la ciudadanía y todas las decisiones de quienes tienen el poder (político y económico) les conciernen directamente y siempre.


De esta constatación surge la idea que la democracia representativa, resulta cada vez mas insuficiente para expresar las demandas y aspiraciones de la ciudadanía, sobre todo de la ciudadanía organizada, pero tambien de la ciudadanía no organizada, de donde resulta que esa ciudadanía se organiza, se pone en movimiento, para demandar y exigir soluciones a sus problemas, ya que las soluciones políticas y de quienes tienen el poder les resultan insuficientes.

La nueva política de los ciudadanos se basa en dos lógicas interdependientes: primero, en la búsqueda de solución de los problemas sobre la base del sentido común de las personas que lo viven,  y no solamente en los diagnósticos tecnocráticos y las tramitaciones burocráticas; y segundo, se basa en el contacto directo e inmediato con la autoridad y sobre todo con la autoridad que decide, con los menos intermediarios posibles. 

Al romper la invisible barrera comunicacional que parecía existir entre los ciudadanos y quienes ejercen el poder, los movimientos se plantean la relación ciudadanos-autoridad en términos completamente horizontales, directos y sin la intermediación de los políticos tradicionales.

Hoy en día no es necesario pasar por el diputado o el senador o el ministro, para dirigirse al Presidente de la República. 


El poder de la ciudadanía constituye así una nueva relación con la autoridad, basada en la confianza, en el cansancio y el hastío de las promesas incumplidas y en la demanda y exigencia de soluciones efectivas a los problemas concretos de la gente.


LOS NUEVOS MOVIMIENTOS CIUDADANOS: LÓGICAS Y SIGNIFICADOS


La política es un asunto demasiado grave e importante, como para dejarla en manos exclusivamente de los políticos...así es que al parecer los ciudadanos han decidido tomarla en sus manos directamente. 

Las lógicas de la acción colectiva cambian cuando los individuos, los grupos, incorporan nuevas tecnologías a su accionar y su despliegue en los territorios y espacios urbanos se opera bajo modalidades de masividad distintas de las ya conocidas. Los movimientos ciudadanos de hoy se encuentran también atrapados en el dilema "desde dentro del Estado o desde fuera del Estado".


Hoy las lógicas colectivas siguen siendo las de la articulación de redes y organizaciones, de diseminación de demandas, de visibilización de las acciones y de la presión movilizadora, pero las herramientas organizacionales y tecnológicas son diferentes.

Los nuevos movimientos sociales emergentes en el siglo xxi, obedecen a dos lógicas distintas aunque complementarias: a una cierta des-ideologización de las demandas y aspiraciones individuales y colectivas se corresponden nuevos movimientos sociales interesados en problemáticas aparentemente no-políticas, como los problemas del medio ambiente, las cuestiones indígenas, los temas de derechos humanos, las necesidades de los consumidores y usuarios, los grupos que responden a identidades culturales urbanas (tribus, intereses y expresiones culturales, sexuales, artísticas...) y otras manifestaciones colectivas y grupales que podríamos denominar como transversales.

Pero además, la incorporación y masificación de las TICs (tecnologías de la información y las comunicaciones) dan forma a nuevas expresiones colectivas, como las multitudes inteligentes (de las que habla Rheingold), que constituyen expresiones de intervención social masiva y urbana que operan en los espacios urbanos bajo la lógica de enjambre, es decir, reuniendose y dispersandose, avanzando y retrocediendo, apareciendo y desapareciendo, mientras las fuerzas policiales  fracasan en su control.

Las multitudes inteligentes son la forma contemporánea cómo los individuos grupalmente solidarios, se interconectan mediante internet y los teléfonos celulares, ponen en jaque a las fuerzas políticas tradicionales, resisten a los gobiernos, las empresas y las oligarquías y generan movimientos espontaneos masivos e inesperados de  baja intensidad conflictiva y alta intensidad política y comunicacional.

La política de los próximos decenios será la política de las multitudes inteligentes, de los enjambres urbanos movilizados virtual y materialmente, influyendo y cuestionando, proponiendo y resistiendo, descolocando y criticando.

¿Existe un poder social, un poder ciudadano en los movimientos sociales? 


EFECTOS DE MASAS + EFECTOS DE PANTALLA


Asistimos al resurgimiento de los movimientos sociales y ciudadanos, a la imbricación y articulación de los movimientos de los movimientos, como corrientes de movilización, estados de ánimo  colectivos, sentimientos masivos y fuerzas sociales capaces de cristalizar en determinados escenarios y coyunturas críticas en fuerzas políticas disruptivas (como sucedió con el movimiento ciudadano que derribó al presidente De la Rúa en Argentina en 2001).   


El poder social de los movimientos ciudadanos -un poder potencial mientras no se manifiesta en la realidad sociopolítica y territorial-  cristaliza en poder político, cuando las dirigencias sociales y los líderes toman conciencia de su capacidad de presión sobre el sistema, cuando una combinación siempre cambiante de "efectos de masas" en las calles y espacios públicos, con "efectos de pantalla", o sea de presencia mediática e impacto comunicacional, se manifiesta en una coyuntura de crisis política y con una pérdida de confianza en la influencia y el poder de las elites gobernantes.


ALGUNAS REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS PARA PROFUNDIZAR


Negri, T.: EL NUEVO MOVIMIENTO DE LOS MOVIMIENTOS. Le Monde Diplomatique, Edición Chilena. Enero-febrero 2009.

MOVIMIENTOS SOCIALES: ARGENTINA, BOLIVIA, BRASIL, MEXICO Y PARAGUAY. B. Aires, 2009.  OSAL Nº 24, revista de Clacso. (www.clacso.org)

MULTITUDES - http://www.multitudes.samizdat.net

SMART MOBS, LAS MULTITUDES INTELIGENTES - http://www.smartmobs.com - http://www.rheingold.com - http://www.edge.org

ARTFUTURA - http://www.artfutura.org

Manuel Luis Rodríguez U.

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