OCEANOPOLÍTICA

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El estudio multidisciplinario de las relaciones de poder que se establecen entre los actores políticos, económicos, culturales y estratégicos en los espacios marítimos y oceánicos.

La ocenopolítica surge inicialmente como una derivación de la geopolítica que pretende analizar y comprender la relación entre los Estados y los espacios marítimos y oceánicos, partiendo desde una perspectiva terrestre (el mar visto desde la tierra...) en que líneas de fuerza, estrategias y conflictos ocupan el interés de los analistas.

La oceanopolítica se libera de sus "ataduras geopolíticas" desde el momento en que la reflexión invierte la relación o la perspectiva óptica: se trata de analizar la tierra vista desde el mar, es decir, en tanto en cuanto,  se analiza ls relaciones de poder que se establecen en los espacios marítimo-oceánicos entre Estados, empresas, corporaciones y otros actores programáticos.

La problemática oceanopolítica, aparece no solo como una prolongación de la disciplina geopolítica, sino que surge intelectualmente tan pronto nos interrogamos por las relaciones de poder y de hegemonía que se establecen entre los actores políticos o económicos en el contexto de los espacios marítimos y oceánicos.

¿Quiénes son y cómo actúan los actores que se manifiestan en los mares y oceanos del planeta?  ¿Qué intereses explican sus estrategias, sus recursos, sus conductas?  ¿Qué posiciones de poder se expresan en los mares y océanos? 

¿Cómo se construyen las relaciones oceanopolíticas y cómo se fijan las reglas  en un orden global marítimo y oceánico esencialmente asimétrico y desigual?

¿Qué condiciones determinan que una nación sea o no una potencia marítima, naval u oceánica?  ¿Son suficientes  una conciencia marítima, una posición marítima y una vocación marítimas para alcanzar la condición de potencia en el mar y en los espacios oceánicos?.


LA TIERRA VISTA DESDE EL MAR


En sus inicios como disciplina, la reflexión oceanopolítica surgió como una suma de categorías geopolíticas aplicadas a los problemas del poder naval y del poder marítimo en general, pero en el momento de su diferenciación, hubo de establecer y debe establecer todavía un marco teórico y epistemológico que le permita independizarse de la Geopolítica, al establecer un objeto de estudio distinto y, sobre todo, al configurar un punto de vista teórico-conceptual que haga posible su construcción como disciplina con pretensiones científicas. 

La oceanopolítica no es una "geopolítica del mar" o una "geopolítica marítima"; por el contrario,  es una reflexión del mar y del océano, a partir del mar y del océano como espacios de poder.

Respecto de la geopolítica, se trata de una inversión conceptual completa.


Este es el punto intelectual en que se encuentra actualmente la oceanopolítica: definir sus propias categorías de análisis, su propio corpus teórico y conceptual desde el cual sustentar una elaboración que deje atrás la mera descripción de los hechos y pueda ingresar en el terreno del análisis y la interpretación.


Por ejemplo, se trata de pasar desde la descripción de las condiciones y requisitos del poder marítimo y naval, para proceder a elaborar categorías  que permitan analizarcomprender e interpretar el fenómeno de la potencia marítima y oceánica, en los distintos contextos regionales, continentales, mundiales y globales.

Por eso, mientras la Geopolítica (en sus dimensiones intelectuales más modernas y contemporáneas) se interroga por las relaciones de poder entre actores en los espacios territoriales y mira el mar desde la tierra, la reflexión oceanopolítica, por el contrario, contiene la pretensión de observar, contextualizar e interpretar la tierra desde el mar y para ello pone el acento en las estructuras, redes y relaciones de poder que se construyen e instalan entre los actores respecto de los espacios marítimos y oceánicos.

De este modo,  el objeto central de estudio de la oceanopolítica -desde un punto de vista epistemológico- son las relaciones de poder marítimo-oceánicas, de manera que el análisis oceanopolítico debiera permitirnos interrogarnos por los espacios y territorios marítimo-oceánicos, por los actores en presencia, por el contenido de sus intereses en juego, por las encrucijadas, estrategias y prácticas desplegadas por esos actores en dichos espacios y territorios.

La oceanopolítica es así entonces una interrogación política, geográfica y estratégica acerca de la forma cómo los actores operan en los mares y océanos a los que tienen acceso, cómo materializan su vocación marítima, cómo operacionalizan sus objetivos marítimos y oceánicos (económicos, políticos), en la perspectiva de promover y concretar  determinados intereses (nacionales, regionales, colectivos, corporativos...).


ACTORES E INTERESES


En relación con los mares y océanos, los actores programáticos (Estados, naciones, corporaciones)  despliegan estrategias y prácticas, se generan formas, identidades y significados culturales, se establecen normas y reglas del derecho, se movilizan recursos y fuerzas, se ponen en juego determinados intereses. 


Son estos intereses marítimos y oceanicos -entendidos como objetivos y fines permanentes y superiores que cada actor busca alcanzar para defender y preservar su sobrevivencia y promover su presencia en los mares y océanos- los que constituyen el núcleo principal explicativo de las prácticas y estrategias desplegadas y han de ser utilizados como el criterio principal para interpretar conductas, retóricas, prácticas y estrategias.


PODER Y POTENCIA


Los problemas y paradigmas tradicionales del poder naval y de la potencia marítima, han experimentado dos revoluciones tecno-políticas y tecno-estratégicas de carácter copernicano, en los recientes cincuenta años: primero fue la introducción del instrumento nuclear en la panoplia de las flotas de guerra y en las estrategias navales (en la segunda mitad del siglo XX después de la II Guerra Mundial), la que ocasionó una transformación del espacio estratégico marítimo y  naval, al expandir el alcance y  la letalidad de las armas en el teatro. 


El submarino nuclear dotado de misiles balísticos de largo alcance, se transformó en el "arma estrella" de las flotas
dominantes en el planeta.


Después -durante los ultimos decenios del siglo XX y hasta el presente-  la informatización y miniaturización del instrumento misilístico, así como la informatización casi generalizada del teatro de la guerra naval, han introducido nuevos factores estratégicos que modifican la naturaleza del poder naval y del poder marítimo. La asimetría de la panoplia naval en los distintos océanos del mundo, no garantiza totalmente el ejercicio del poder naval y del dominio marítimo.  


La ecuación "David vs Goliath", quedó en evidencia cuando el "USS Cole" de la flota estadounidense del Golfo Pérsico, fue atacado casi impunemente en Aden (Yemen) el año 2000 por Al Qaeda,  mediante una insignificante lancha cargada de explosivos.

En el nuevo contexto de incertidumbre estratégica y de rivalidad hegemónica al que accedemos en los primeros decenios del siglo XXI, la potencia maritima depende menos del tonelaje de navíos mercantes, del número de naves mercantes bajo bandera nacional (en una época de desregulación y desterritorialización de la actividad económica y de  los intercambios globales), y resulta mas una función determinada por la capacidad industrial de cada país, por la tecnología de punta puesta al servicio de la ingeniería naval y de la construcción naval propia, por la capacidad portuaria nacional (y no privada) y por el ejercicio de políticas  estratégicas de Estado para el desarrollo marítimo nacional y para su proyección hacia los océanos del mundo.

El problema del poder marítimo y del poder naval es una cuestión estratégica del Estado.  Es una función determinada por la industria marítima y naval, por la infraestructura y la industria nacionales puestas al servicio de una vocación marítima y de un proyecto marítimo estratégico de Nación para sustentar el desarrollo nacional y para proyectarse en los espacios marítimos y oceánicos, en función de determinados intereses nacionales.


El poder marítimo y naval en la era de la globalización, es una cuestión de soberanía marítima y nacional.

Supone e implica el dominio soberano del Estado sobre el borde costero, las aguas jurisdiccionales y los fondos marinos, supone la presencia y la proyección del poder naval sobre el mar soberano y el mar presencial.  En el siglo XXI, la problemática central del poder naval, como herramienta estratégica al servicio de los intereses nacionales, supone pasar desde la lógica de flota costera al concepto de flota oceánica, e implica desarrollar políticas estratégicas de infraestructura marítima y portuaria que permitan dar sustento a su proyección hacia la profundidad de los espacios oceánicos.

En la jerarquía de la potencia naval, las marinas de guerras en el orden oceanopolítico global actual se clasifican en un continuum que va desde las marinas mundiales, las marinas con capacidades mundiales, las marinas regionales, las marinas sub-regionales, las marinas de zona y las marinas costeras, conforme a un conjunto de parámetros de categorización.

En el siglo XXI la información es poder.  Luego, corresponde al Estado construir las bases de infraestructura que hagan posible que el poder marítimo y el poder naval se configuren a partir de información tecnológica, económica, cultural y científica respecto del mar y sus recursos y potencialidades.


La crisis y la relativización de las fronteras nacional-estatales, como producto de la globalización de los mercados y la mundialización de la escala de los intercambios, no invalida ni disminuye el rol del Estado en la determinación de su política hacia el poder marítimo y el poder naval.  Por el contrario, constituye un escenario que obliga a los Estados a cohesionar sus capacidades y políticas públicas, a reforzar su función estratégica planificadora y orientadora para que se profundice una cultura marítima, se fortalezca la vocación marítima, pero sobre todo, para que el dominio nacional sobre el mar y sus recursos sea garantizado por el Estado. 


Es una concepción que integra el poder marítimo y el poder naval de un Estado, dentro de las nociones de patrimonio ecológico territorial y de soberanía marítima nacional.


RECURSOS DE INFORMACIÓN PARA PROFUNDIZAR


http://doctrinamaritima.blogspot.com

http://chile-hoy.blogspot.com

http://www.eurosur.org

http://www.revistanaval.cl

http://www.stratisc.org

CAETS: Los océanos y el futuro del mundo.  Caims (Australia), 2005.  Consejo Internacional de Academias de Ingeniería y Tecnología - http://www.caets.org

Coutau-Begarie, H.: Géostrategie du Pacifique. Paris, 1987. IFRI-Economica.

Coutau-Begarie, H.: L'evolution de la pensee navale. Paris, 1992-1994.  Institut d'Estrategie Comparée.

Garcia-Calle, F.: La investigación de la proyección geopolítica marítima de los Estados del continente americano. Colegio Interamericano de Defensa. Departamento de Estudios. Curso XXXIX.

Nweidhed, K.: Frontera y límite en su marco mundial: una aproximación a la "fronterología". Editorial Equinoccio. 1992.

Vigarie, A.: La mer et la geostrategie.  Paris, 1995. ISC-Economica.

Vigarie, A.: Geostrategie des oceans.  Caen, 1990. Ed. Paradigmes. 


Manuel Luis Rodríguez + Ignacia Cavarozzi


OBSERVATORIO AUSTRAL DE GEOPOLÍTICA Y PROSPECTIVA